La visita a la Catedral de Barcelona ofrece una inmersión completa en uno de los grandes tesoros del gótico catalán. El itinerario permite descubrir la historia del templo, iniciado en 1298 gracias a las aportaciones de ciudadanos y gremios, y completado en el siglo XIX con la fachada financiada por Manuel Girona. La experiencia incluye espacios emblemáticos como el Coro, las terrazas con vistas privilegiadas, el claustro con sus tradiciones y la Sala Capitular, donde destaca la magnífica Piedad Desplà. También se visitan capillas singulares como las de San Marcos y la Virgen de la Merced. La actividad se amplía con el acceso a la Casa de la Almoina, sede del Museo Diocesano, donde se pueden ver exposiciones permanentes y temporales, así como experiencias de realidad virtual y aumentada. Finalmente, la ruta incluye la iglesia barroca de San Severo, una joya poco conocida del Barrio Gótico.