Después de Vilanova, la ruta desciende por una carretera secundaria que atraviesa Les Avellanes antes de volver a una pista de gravel para afrontar la última subida del día, dirección al Turó de les Torres. La pista es cómoda, con algún tramo más exigente, pero siempre en medio de un entorno abierto y silencioso. A medida que ganamos altura, las vistas se abren sobre la sierra del Montsec, que se alza imponente a la derecha. El último tramo es llano y muy agradable hasta el Mirador d’Àger, punto panorámico privilegiado antes de un breve descenso por carretera que nos deja al final de etapa, el pueblo de Àger.