Desde Cadaqués seguimos por una carretera estrecha y sinuosa que pasa por Portlligat, donde la casa de Salvador Dalí se abre al mar, y continúa ascendiendo entre rocas erosionadas hasta el faro de Cap de Creus, el punto más oriental de la península ibérica. El faro, situado a 87 metros sobre el nivel del mar, domina un entorno de una belleza mineral y salvaje: acantilados, calas escondidas y formaciones rocosas, donde Dalí encontraba inspiración en las formas del viento y la piedra. El descenso de vuelta a Cadaqués es corto pero espectacular, con el mar siempre de fondo y el viento trayendo olor a sal.

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