Dejamos atrás Reus en dirección a Riudoms por pistas de gravel suaves y anchas que atraviesan un mosaico de campos de olivos y almendros. El ambiente se vuelve más tranquilo y el terreno desciende progresivamente y de forma suave, hasta llegar a Cambrils, donde el mar Mediterráneo aparece frente a nosotros. A partir de aquí seguimos el paseo marítimo por el carril bici, un tramo tranquilo, llano y en el que disfrutamos de las impresionantes vistas que nos regala la Costa Daurada.