Dejamos el asfalto para tomar la pista forestal que baja suavemente hacia el santuario de Montgarri, uno de los lugares más bellos y emblemáticos del Val d’Aran. La pista va paralela al río Noguera Pallaresa, entre prados verdes y bosques de abetos y abedules. En verano, los pastos se llenan de caballos y vacas, y la sensación de calma es absoluta. El Santuario de Montgarri, reconvertido en refugio, es un punto ideal para hacer una pausa y disfrutar del ambiente de alta montaña. Continuamos descendiendo por la pista hasta adentrarnos en el valle de Bonabé, dejando atrás el Val d’Aran y entrando en el Pallars Sobirà.