Salimos de Espot y afrontamos una subida de 12 kilómetros con un pequeño descanso a la mitad. Los primeros 3 km transcurren por carretera estrecha y sombría, y después la ruta continúa por pista forestal, rodeada de altos abetos que crean una sensación de aislamiento y calma total. Los últimos metros antes del Coll de la Creu d’Eixol son los más duros, con pendientes pronunciadas, pero la recompensa es inmediata: en la cima, el paisaje se abre y se extiende una panorámica inmensa de prados alpinos inclinados y revelando las sucesivas capas de montañas que se extienden hasta el horizonte, donde se pueden distinguir montañas icónicas como el Pic de l’Orri.