Partimos desde Plaza Catalunya siguiendo los carriles bici de la Gran Via, rodeados por los imponentes edificios modernistas de Barcelona, como la Casa Calvet, una de las obras más conservadoras de Gaudí. El paisaje urbano empieza a transformarse al tomar la Calle de Trullols, una subida constante pero moderada que nos conduce hacia la Carretera de les Aigües de Collserola. A medida que ganamos altitud, las vistas se amplían: por un lado, el skyline de la ciudad con la Sagrada Familia destacando; por el otro, los primeros bosques del parque natural. La Carretera de les Aigües ofrece una perspectiva única de la ciudad desde las alturas, como si fuera un balcón, con el mar Mediterráneo como telón de fondo en los días despejados.