Dejamos el asfalto y tomamos una pista que continúa ganando altura hasta el Coll de Sant Pere (1.420 m) y, más arriba, hasta el Coll de Sas (1.483 m), punto más alto de la etapa. El camino serpentea entre prados de alta montaña y bosques claros, con vistas espectaculares del Tossal de la Costa (1.867 m) y el valle de Barrabés a la izquierda. Es un tramo solitario y auténtico, donde solo se oye el viento y el ruido de las ruedas sobre la grava. Después del collado, un breve descenso nos lleva hasta el pequeño pueblo de Sas, un conjunto de casas de piedra con encanto pirenaico.