Desde Arròs, la carretera empieza a ganar altura de forma constante. Los primeros 7,5 km son exigentes, con pendientes sostenidas. La vegetación y el agua son abundantes: bosques de abetos, hayas y robles. Los últimos 2,5 km hasta el Saut deth Pish, una cascada emblemática del Val d’Aran, son más suaves y permiten disfrutar del paisaje y empezar a ver la inmensidad del valle. A partir de aquí dejamos el asfalto y seguimos por una pista de tierra que continúa subiendo unos 6,5 km, con tramos constantes pero nunca técnicos. El camino se adentra en el valle, flanqueado por prados verdes bañados por las aguas de las cascadas que alimentan el río Varradòs. Si nos giramos, las vistas sobre el Val d’Aran son espectaculares. Finalmente, llegamos al Coll de Varradòs (2.049 m), punto más alto de la jornada.

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