Salimos de Gósol, un pueblo de montaña con una fuerte identidad pirenaica y una historia vinculada a Picasso, que vivió aquí en 1906. Empezamos descendiendo por la carretera que conduce a Saldes, siempre con el Pedraforca como protagonista. La carretera serpentea por el valle y en varios puntos ofrece vistas espectaculares de este coloso pétreo, con sus dos pollegons, símbolo del Berguedà y de los Pirineos de Cataluña.