Superado el punto más alto, la pista comienza una larga bajada con vistas espectaculares sobre Llançà y el mar. Después de pasar por Valleta y Vilajuïga, empezamos la subida por carretera al monasterio de Sant Pere de Rodes (8,8 km +484 m). Es una ascensión constante y agradable, ya dentro del Parque Natural del Cap de Creus, rodeada de olivos y viñas y con vistas del Empordà y del golfo de Roses. En lo alto encontramos el monasterio de Sant Pere de Rodes, que emerge imponente sobre la montaña de Verdera. Fundado en el siglo IX y considerado una de las joyas del románico catalán, el conjunto reúne los tres símbolos de la sociedad feudal: el monasterio (la fe), el pueblo de Santa Creu de Rodes (el trabajo) y el Castell de Sant Salvador de Verdera (la defensa). Desde aquí las vistas sobre la costa ampurdanesa son inmensas, con Port de la Selva y el Cap de Creus al fondo.