Salimos de Tossa de Mar y dejamos atrás la costa para adentrarnos en el macizo de Cadiretes, un espacio natural protegido que combina encinares, alcornocales y pinares mediterráneos. La pista asciende progresivamente entre bosques densos, con tramos sombríos y vistas ocasionales del mar a nuestra espalda. A medida que ganamos altura, el paisaje se abre y permite ver la llanura de Vidreres y, en el horizonte, las montañas del Montseny. Es un tramo solitario y natural, con caminos pedregosos pero ciclables.