Después de coronar, descendemos unos kilómetros por la otra vertiente hasta un desvío a la izquierda que nos conduce por pista hacia Sant Julià de Cabrera. Nos adentramos en el Espai Natural del Collsacabra, un lugar de una geología impactante, con riscos abruptos y una gran riqueza biológica. El paisaje es verde y húmedo, dominado por robles, bojedas y hayedos que cubren el entorno. Volvemos a la carretera para descender unos kilómetros y afrontar una nueva subida hasta el Coll de Bac, atravesando bosques propios de la Alta Garrotxa. Desde el collado, una bajada ondulada nos lleva hasta Rupit, uno de los pueblos más bucólicos del país: casas de piedra, callejones empedrados y un puente colgante sobre el río, todo rodeado de riscos y saltos de agua que definen su belleza.