Salimos de Girona siguiendo pistas anchas y bien compactadas que ascienden suavemente paralelas al río Ter. El camino avanza entre campos de cultivo y bosques donde dominan alisos, álamos, fresnos y sauces, árboles que aprovechan la humedad constante del río. La luz se cuela entre las hojas y el sonido del agua acompaña el pedaleo. Pasamos por Sant Gregori y Bonmatí, donde el paisaje empieza a volverse más rural y el relieve más ondulado.