Después del collado, el paisaje cambia progresivamente. Los bosques de roble y alcornoque dejan paso a campos abiertos y masías dispersas que anuncian la llanura ampurdanesa. Pasamos por Maià de Montcal y Lladó, un pueblo con encanto situado entre bosques mediterráneos y márgenes de piedra seca, y continuamos por pistas de gravel cómodas hasta Cistella y Avinyonet de Puigventós. Los últimos kilómetros son llanos y agradables, entre olivos y cereales, hasta llegar a Figueres, capital del Alt Empordà y ciudad donde se encuentra el famoso Museu Dalí, final de la etapa y del tram 4.