Salimos de Sant Sadurní d’Anoia pedaleando entre cepas y masías, rodeados por la calma del Penedès. Las pistas son amplias y de tierra compacta, ideales para disfrutar del ritmo pausado del territorio vinícola. Pasamos por El Pla y continuamos hasta Vilafranca del Penedès, la capital histórica del vino catalán y centro neurálgico de la DO Penedès, con numerosas bodegas que ofrecen catas y el Museo del Vino (VINSEUM). Seguimos por caminos flanqueados por viñedos perfectamente ordenados. Desde aquí, la ruta asciende progresivamente por La Serreta y Sant Miquel d’Olèrdola, con un breve tramo más exigente que regala una panorámica abierta de toda la llanura de la zona.