Después del collado comienza una bajada, con fuerte pendiente, hasta llegar a Sant Iscle de Vilalta. Aquí empieza una nueva subida exigente que lleva hasta el Sender dels Miradors, desde donde ya podemos ver el mar brillando en el horizonte. La pista desciende hacia el Maresme, entre bosques y campos, hasta llegar a Canet de Mar, villa costera con una rica tradición modernista y marinera, conocida también por sus talleres de artesanía y por el legado arquitectónico de Domènech i Montaner. Seguimos por caminos rurales que cruzan pequeños torrentes hasta Arenys de Munt, donde enlazamos con la carretera del Coll del Pollastre (267 m). Es una subida corta pero llena de curvas y buenas vistas sobre la costa, que culmina con un descenso rápido hasta Mataró, capital del Maresme, antigua ciudad romana y hoy un núcleo vivo y con rico patrimonio modernista, como la Nau Gaudí, la primera obra de Antoni Gaudí.