Comenzamos un largo descenso por una carretera estrecha y con asfalto roto, donde conviene ir con precaución. El descenso serpentea entre bosques de pinos y robles, alternando tramos de sombra con aperturas que regalan unas vistas privilegiadas del embalse de Terradets y la sierra del Montsec. Pasamos por pequeños pueblos como Sant Esteve de la Sarga, L’Alzina o Moror, donde el tiempo parece detenido, hasta llegar al Mirador de Llimiana, donde retomamos la Ruta dels Llacs, que seguiremos hasta el final de etapa.