Superado el punto más alto, comienza una larga y espectacular bajada. Los primeros kilómetros transcurren por la zona de Santa Fe del Montseny, entre túneles naturales de árboles altos y sombríos. Más abajo, la carretera se abre y las curvas se multiplican; es un descenso rápido, divertido y con el asfalto en excelente estado. Desde varios miradores se puede ver la llanura del Vallès y la sierra litoral al fondo. A medida que perdemos altura, la temperatura sube y la vegetación cambia, dando paso a pinos y encinares mediterráneos. Un último tramo por pista, ya de bajada suave, nos lleva hasta Sant Celoni, pueblo con calles llenas de historia, iglesias barrocas y encanto medieval, donde finaliza la etapa.