Desde el collado comienza una bajada de 6 km por pista más ancha y cómoda, llena de curvas y con vistas privilegiadas de Josa de Cadí, que aparece encajado en el valle. El pueblo, con casas de piedra y calles estrechas, es un testimonio vivo del pasado medieval del territorio, vinculado a las leyendas cátaras y al oficio de las trementinaires. Desde Josa tomamos la carretera en dirección a Gósol, un tramo de subida y otro de bajada, rodeados de prados y bosques. El último tramo ofrece una panorámica magnífica del pueblo y de una parte del macizo del Pedraforca, que anuncia la entrada en el Berguedà.