Dentro del parque afrontamos una subida de menos de kilómetro y medio pero muy intensa, con curvas que ofrecen vistas espectaculares del Mediterráneo. En la parte alta iniciamos un rápido descenso de grava que nos lleva al Pantà de Foix, un entorno tranquilo rodeado de bosque mediterráneo y viñedos. El embalse, construido en el siglo XIX, es hoy un punto clave de biodiversidad, presidido por el castillo de Castellet, que domina el valle desde un cerro. Rodeamos el embalse por una pequeña carretera antes de encarar los últimos 15 km de la etapa.