Dejamos la Vía Verde y, por carretera secundaria, llegamos a El Pinell de Brai, un pueblo con una de las joyas arquitectónicas más singulares del territorio: su Catedral del Vino, una cooperativa modernista proyectada por Cèsar Martinell, discípulo de Gaudí. El edificio, con arcos parabólicos y cerámica ornamental, es un símbolo de la cultura del vino y de la identidad de la Terra Alta, una de las 12 denominaciones de origen vinícolas de Cataluña. Desde El Pinell, una pista se adentra entre bosques y viñedos que van ganando altura hasta ofrecer unas vistas panorámicas excepcionales sobre el valle del Ebro y la Serra de Montsant al fondo.