Tras atravesar Artés, cruzamos por debajo de la C-25 mediante un paso subterráneo que marca el inicio del Camí de Sant Martí de Serraima. Este tramo de gravel en pendiente nos hace ascender hasta una pista elevada que ofrece vistas panorámicas de la comarca. La parte final de la etapa es perfecta para terminar el día, con suaves subidas y bajadas entre campos de cultivo. Tras coronar el suave Pic Garrofí, descendemos hacia Navàs por una pista que enlaza con la carretera de Gaià. Los últimos kilómetros, con el sol poniéndose sobre los campos dorados y las siluetas de las montañas al fondo, cierran una etapa que nos muestra las dos caras de esta región: la montaña que hay que superar y la llanura central que nos espera.