Una vez arriba, enlazamos con el Passeig de les Aigües, uno de los espacios más emblemáticos para ciclistas y caminantes barceloneses. Este antiguo camino de servicio, hoy reconvertido en vía panorámica, recorre la vertiente de Collserola con vistas únicas sobre toda la ciudad. A medida que avanzamos, Barcelona se extiende a nuestros pies: la Sagrada Família, el mar y, al fondo, el puerto y la montaña de Montjuïc con su castillo. El descenso final, por carretera suave y serpenteante, nos lleva hasta la Plaça de Karl Marx, donde entramos en la ciudad por carriles bici hasta la Plaça Catalunya, punto final de esta etapa y cierre de la ruta del Grand Tour de Catalunya gravel.