Las anchas pistas de bajada nos conducen hasta la Via blava Anoia, un camino llano que desciende hasta el río. Aquí el paisaje cambia por completo: aparecen los primeros viñedos del Penedès, extendiéndose hasta donde alcanza la vista. La ruta llega a su punto final en Sant Sadurní d’Anoia, por pistas de gravel entre hileras de viñas perfectamente alineadas.