Llegamos a Súria, donde vale la pena detenerse para visitar su casco antiguo de encanto medieval, y continuamos por una pista paralela al río Cardener que nos lleva hasta Callús. A partir de aquí, la ruta cambia a una carretera secundaria que serpentea entre campos y masías, con el paisaje transformándose poco a poco: los bosques dan paso a zonas más abiertas y urbanizadas. Pasamos por Sant Joan de Vilatorrada y finalmente entramos en Manresa por el Camí de la Joncadella, donde los primeros edificios anuncian la llegada a la capital del Bages y el final de una etapa tranquila pero llena de contrastes.